• 04/02/2023 16:58

¿Sabemos dónde estamos? Claves de la evolución del entorno VUCA hacia el BANI

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La implantación de legaltech debe tener muy en cuenta la cultura empresarial en firmas legales, asesorías jurídicas y todo tipo de organizaciones, y a día de hoy el sector legal tiene su asignatura pendiente, precisamente, en la capacidad de gestionar como se hace en una empresa. Adoptar legaltech y una estrategia de innovación son necesarias para no volverte irrelevante en un mundo protagonizado por el entorno VUCA/BANI. Por ello nos parece muy útil este artículo de Víctor Fraile, abogado en Fraile Asesores y Fraile Seguros que se define como un jabato del Derecho, un tipo al que apasiona su profesión y que no entiende el Derecho sin que sea propiedad de las personas… y empresas. Entiende que los despachos, sobre todo los pequeños, no han sabido aplicar modelos de gestión y administración como si fueran una empresa. Por todo ello y por su experiencia y formación como compliance officer y digital transformation officer nos parece tan interesante lo que nos cuenta en este artículo.

Víctor Fraile, Chief Compliance and DIgital Transformation Officer en Fraile Asesores y Fraile Seguros

¿Has mirado a tu alrededor y has pensado alguna vez que no comprendes lo que está pasando? ¿Has sufrido en los últimos tiempos alguna crisis de ansiedad por no controlar lo que siempre has controlado? ¿Te has levantado algún día y te has sorprendido de que lo que ayer mismo valía hoy ya no vale?

Son preguntas que muchas veces nos hacemos como personas y empresas en silencio porque tenemos vergüenza de lanzarlas, pensando que somos los únicos que nos preguntamos esas cuestiones y que el resto del mundo sabe las respuestas y nosotros no.

Sin embargo, en nuestra sociedad post-covid esas cogitaciones están a la orden del día porque ser y estar implica comprender el entorno y saber anticiparse a los hechos y acontecimientos para vivir y sobrevivir en la vida y en el mercado.

Como vemos, ser y estar conlleva una relación activa con el entorno pero no es fácil definir entorno. Si acudimos a la RAE, nos encontramos con la primera acepción que dice: “ambiente, lo que rodea”, para desarrollar un concepto mayor en su segunda acepción, según la cual entorno es “conjunto de características que definen el lugar y la forma de ejecutar una aplicación”.

Pero definir entorno como ambiente o lo que nos rodea o conjunto de características no consigue responder esas dudas que nos acucian y que necesitamos aclarar.

Y es que para definir el entorno precisamos evaluar: (i) cuánto sabemos acerca de una situación concreta (nuestro entorno, dónde estamos, etc..), lo que sería la gestión de la información y el conocimiento transversal de esa situación concreta, el estudio de un ecosistema; y (ii) cómo de bien puedes predecir el resultado de tus acciones (anticipación) que está relacionado con el análisis de sensibilidad

Y desde esa perspectiva, los entornos pueden clasificarse como pre-COVID y post-COVID. Con anterioridad a la pandemia, siempre se ha hablado de entornos VUCA, que puede entenderse a través del siguiente gráfico:

La dirección de la flecha en los ejes implica mayor conocimiento en cuanto a la situación en el eje horizontal, y mayor posibilidad de anticipación en el eje vertical, de manera que se puede dar los siguientes escenarios:

Si tenemos poco conocimiento de la situación y podemos anticipar poco las consecuencias de las acciones, estamos en un escenario de ambigüedad (ambiguity), que podemos definir como aquella situación que permite tantísimas variables y posibilidades que nos generan duda y no podemos anticipar. Un ejemplo de esta situación la podemos contemplar en lo que sucedió en las primeras elecciones que ganó Trump a costa de Hilary Clinton, cuando todo el mundo descontaba la victoria de esta última.

Si tenemos poco conocimiento de la situación pero sí podemos anticipar las consecuencias de las acciones, nos encontramos en una situación compleja (complexity), que puede definirse como aquella circunstancia que, entendida como efecto, puede derivarse de varias concausas o subefectos. Si volvemos al mismo ejemplo anterior de las elecciones primeras de Trump, podríamos definir como complejo el análisis de los motivos por los cuales las estadísticas fallaron y las fake news tuvieron un efecto en redes sociales tal que la sociedad absorbió dichas fake news y las tradujo en votos a favor de Trump.

Si tenemos un gran conocimiento de la situación pero no tenemos mecanismos para predecir las consecuencias, nos encontramos en un escenario de incertidumbre (uncertainty) que puede resumirse como incapacidad de poder tener los datos ciertos que nos permitan definir una situación y anticiparla. Nótese que, a pesar de las similitudes con ambigüedad, no es lo mismo. Ambigüedad se refiere a la concurrencia de muchas variables y posibilidades que nos generan dudas mientras que incertidumbre es el estado general de no saber anticipar. De nuevo, si volvemos a nuestro ejemplo, incertidumbre puede definirse como ese momento en que gana las elecciones y existe shock porque nadie lo esperaba (se conocían los datos pero no se sabe anticipar qué pasará después).

Si tenemos un buen conocimiento de la situación y una buena capacidad de anticipación, estamos en el estado de volatilidad (volatility), que puede definirse como inestabilidad. Volviendo a nuestro ejemplo, podríamos decir que una vez se encuentran los datos que explican el proceso de la victoria, esa explicación no es sostenible en el tiempo, no porque exista otra explicación o motivación, sino porque la velocidad de los cambios y de las circunstancias presentes nos lleva a otra realidad o circunstancia.

Resumiendo y entrando en el análisis del ejemplo que hemos tomado, la victoria de Trump genera un shock porque nadie lo esperaba (incertidumbre), y cuando se intenta analizar existen tantas variables que hay ambigüedad. Y al profundizar en esas variables y concausas y efectos y subefectos nos damos cuenta que hay tanto que existe complejidad. Y cuando aproximadamente podemos definir el porqué y el cómo nos damos cuenta que la velocidad de los cambios es tal que ya no aporta valor añadido en sí mismo para esa realidad, lo que se define volatilidad.

Pues bien, el desgrane de esta realidad VUCA la podemos aplicar a cualquier circunstancia pre-pandémica y nos encajará.

Sin embargo, el mundo tras el COVID provoca tensiones en la definición VUCA, y algún sector indica que se puede mantener su configuración añadiendo una nueva variable: la hiperconectividad, es decir, la capacidad de tenerlo todo conectado.

El cuadro explicativo sería como se dibuja en el siguiente gráfico:

Así, partiendo de las explicaciones VUCA dimanantes de nuestro ejemplo anterior, con la hiperconectividad podríamos aclararía los motivos por los cuales, cuando todo el mundo descontaba una recuperación económica a partir de febrero de 2022, nos encontramos con el conflicto Rusia-Ucrania. También explicaría los motivos por los que en vez de ser un conflicto rápido se ha consolidado en el tiempo, y por qué la inflación derivada del conflicto pasó de ser coyuntural a estructural y enfilarse hasta los dos dígitos, y esclarecería la realidad de la subida de tipos de interés y el fin drástico de las ayudas y estímulos financieros cuando se esperaba que iban a continuar hasta, decían muchos, el 2025 o más.

Sin embargo, sólo con la hiperconectividad no puede explicarse el cambio de paradigma del entorno en el que vivimos y, por ello, el entorno VUCA evoluciona hacia entorno BANI en el que, como veremos, la volatilidad se transforma en quebradizo, la incertidumbre se torna ansiedad, la complejidad se convierte en no linealidad y la ambigüedad se convierte en incomprensión.

El cuadro explicativo del entorno BANI puede ilustrarse de la siguiente manera:

La dirección de la flecha en los ejes implica mayor conocimiento en cuanta a la situación en el eje horizontal, y mayor posibilidad de anticipación en el eje vertical, de manera que se puede dar los siguientes escenarios:

Si tenemos poco conocimiento de la situación y podemos anticipar poco las consecuencias de las acciones, estamos en un escenario incomprensible (incomprehensible) que se puede definir como imposibilidad de dar justificación y motivación a un hecho o acontecimiento. Un ejemplo de esta situación la podemos contemplar con lo que sucedió en febrero con conflicto Rusia-Ucrania. cuando todos los análisis predecían que a partir de febrero y marzo los efectos de la última ola se iban a disipar y entraríamos en una recuperación económica generalizada y un mantenimiento de los estímulos económicos por parte de los bancos centrales. Es importante observar cómo ese cambio de hechos brusco y rápido no se puede abrazar con la ambigüedad que definíamos en el entorno VUCA ni tan siquiera con la hiperconectividad porque, en realidad, a pesar que pudiera trazarse una conexión entre conflicto Rusia-ucrania y pandemia, no explica el cambio de paradigma. En consecuencia la realidad es que el cambio de paradigma era incomprensible.

Si tenemos poco conocimiento de la situación pero sí podemos anticipar las consecuencias de las acciones, nos encontramos en una situación no lineal (non-lineal) que puede definirse como imposibilidad apriorística o extrema dificultad de detectar el conjunto imbricado, directa o indirectamente, de relaciones causa efecto. Aquí es importante comprender que los sucesos ya no tienen una causa directa o una serie lineal de causa efecto, sino que hablamos de un conjunto de causas efectos que quizá entre ellas mismas no hay relación directa sino indirecta y muy indirecta. Por tanto, no es ya complejidad, sino que estamos a un nivel superior que no puede salvarse solamente indicando que las causas están hiperconectadas. Siguiendo con nuestro ejemplo, la súbita declaración de guerra de Rusia contra Ucrania no tiene una linealidad casuística pues no entronca con la pandemia y, si bien todo el mundo sabía el conflicto Rusia-Occidente, lla pugna estaba entre China-Estados Unidos. Además, era sabido los acuerdos de Berlín con Moscú y de la construcción del Nord Stream 2 junto con la ampliación del Nord Stream 1. Claro que si nos remontamos al momento en que en 1997 se produjo el conflicto sobre la ampliación de la OTAN a los Balcanes o cómo la OTAN trató a Boris Yeltsin con el bombardeo a Yugoslavia en 1999 y cómo Putin ya estaba sangrando en su alma por ese trato. Y si se enlaza estos hechos con la ocupación de Crimea en 2014, uno puede pensar que ya tiene la relación causa-efecto. Pero incluso haciendo ese análisis, hemos desbordado los confines de la complejidad y estamos en un escenario no lineal que incluso no nos acaba de cerrar el círculo de la explicación de los motivos, mientras los hechos siguen acelerándose muy velozmente, aportando al tablero de juego más circunstancias no lineales.

Si tenemos un gran conocimiento de la situación pero no tenemos mecanismos para predecir las consecuencias, nos encontramos en un escenario de ansiedad (anxious) que puede resumirse como un estado de zozobra, aceleración de constantes vitales, opresión pectoral: se nubla el raciocinio. Hemos de tener en consideración que la ansiedad supera lo que antes era en VUCA incertidumbre. Veámoslo con un ejemplo. Una vez tenemos conocimiento del conflicto bélico, todos los análisis basados en el entorno anterior (VUCA) predecían una situación corta de como mucho 3 o 4 meses, y que los efectos del conflicto como escasez de alimentos, inflación de materias primas e incremento del coste de la energía iba a ser coyuntural, porque ni a Rusia ni a la UE le interesaba alargar el conflicto. Y, como hemos vivido, a partir de julio los mercados sufrieron esa ansiedad porque tuvieron que recalibrar todas esas previsiones a corto y proyectarlas a largo mientras se iban sucediendo nuevos acontecimientos que iban desbarajustando todas las premisas.

Si tenemos un buen conocimiento de la situación y una buena capacidad de anticipación, estamos en el estado de fragilidad (brittle), que puede definirse como una situación débil, quebradiza, que puede descomponerse, despedazarse. Por tanto, estamos superando los conceptos de inestabilidad que definíamos en un escenario volátil y estamos hablando que, más que inestable, es que se puede desintegrar. Si descendemos a nuestro ejemplo, nos encontramos con que a partir de septiembre todos los análisis ya habían descontado que el conflicto puede alargarse unos meses más, que la inflación ya es total o parcialmente estructural, que la subida de tipos de interés es un hecho y que podrá alargarse en el tiempo. Sin embargo, nadie conoce exactamente cómo se están definiendo las líneas del frente, los avances ni los retrocesos, en esa guerra paralela a la física que es la de la inteligencia artificial en forma de drones y ataques en la red digital, no sólo de Rusia y Ucrania sino de Europa. Nadie sabe el papel real que está teniendo China, ni su polémico congreso para reelegir a su líder Xi Jinping, ni los efectos de la humillación que propugnó este último a Hu Jintao en el propio congreso, ni el futuro de Taiwan, ni cómo lo de Rusia puede afectar a la relación China con Taiwan, Estados Unidos Arabia Saudí, ni lo que sucederá en Europa con países afines al Kremlin como Hungria, etc. Y ello hace que no podamos saber si los tipos superaran el 3 ni hasta cuando subirán, ni cómo se va a controlar la inflación, ni cuánto más durará el conflicto, ni lo que vendrá después. Porque la sensación de fragilidad nos devuelve un estado de alerta constante sobre lo que vendrá en adelante.

Resumiendo, y entrando en el análisis del ejemplo que hemos tomado, el inicio del conflicto Rusia-Ucrania genera un shock que deriva en ansiedad porque se conocen los datos (existe el conflicto) pero nadie sabe lo que pasará después. Cuando esos datos se analizan, nos damos cuenta de que hay tantos grupos de relación causa-efecto que la situación es no lineal, y que la velocidad de los acontecimientos nos lleva a que la situación es incomprensible. Pero que, una vez se llega a comprender la realidad, nos damos cuenta de que es frágil porque no sabemos las imbricaciones de acontecimientos que parecen paralelos (China, inflación, intereses, OPEP, UE, etc.) y que no controlamos, y todo ello hace que la situación sea frágil.

Y llegados al punto de definición de los entornos y de bajar a ejemplos cada uno, sería momento de analizar el sustrato de cada uno de los entornos, indagar la transformación de la base social de cada uno de los entornos, hablar de la postverdad y del posthumanismo y de cómo solucionar cada uno de los entornos. Y todo ello será visto en posteriores artículos.


Artículo de Víctor Fraile publicado en https://www.derechopractico.es/sabemos-donde-estamos-claves-de-la-evolucion-del-entorno-vuca-hacia-el-bani/

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