Manuel Hernández, Director y socio del Bufete Vilches Abogados

Vender por internet parece sencillo: creas una web, subes tus productos, empiezas a recibir pedidos y ¿ya?
No, detrás hay una serie de obligaciones legales que conviene tener muy claras desde el principio. No cumplirlas es fácil que derive en sanciones, reclamaciones de clientes o problemas con la administración.
¿Qué leyes regulan la venta online?
La venta de productos por internet no se rige por una única norma, sino por varias leyes que actúan a la vez. Las principales, y que debes tener muy presentes, son:
- La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico
- La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios
- El Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica de Protección de Datos
- Normativa fiscal (IVA, facturación, etc.)
No hace falta que memorices cada una, pero sí entender qué exigen en la práctica y cuál te afecta en tu caso concreto.
Información legal obligatoria en una web
Uno de los errores más comunes es crear una tienda online sin incluir los textos legales básicos. La ley exige que cualquier web que venda productos identifique de manera clara quién está detrás.
Esto implica incluir un aviso legal visible donde se indiquen datos como el nombre o denominación social, NIF o CIF, dirección y un medio de contacto. No basta con un formulario: debe haber una forma directa de comunicación.
Además, en el momento en el que vendas online, debes informar sobre las condiciones de compra. Aquí no puedes olvidar el precio final (con impuestos incluidos), los gastos de envío, los plazos de entrega y las condiciones de devolución.
La idea de todo esto es sencilla: el cliente debe saber exactamente qué está comprando y en qué condiciones antes de pagar.
Condiciones de compra: el contrato con el cliente
Aunque muchas veces se pasan por alto, las condiciones de contratación son uno de los elementos más importantes de cualquier tienda online. En definitiva, hablamos del contrato que firmas con cada cliente.
Aquí debes explicar cómo funciona el proceso de compra, qué formas de pago aceptas, qué ocurre si hay problemas con el envío o cómo se gestionan las devoluciones.
La Ley de Consumidores exige que estas condiciones sean comprensibles, accesibles y estén disponibles antes de finalizar la compra. No vale esconderlas en un enlace poco visible.
Además, el cliente debe aceptar expresamente estas condiciones antes de pagar, normalmente mediante una casilla de verificación.
Derecho de desistimiento, ¿qué es?
La posibilidad del cliente de cambiar de opinión tras la compra es uno de los puntos clave en la venta online.
Esto significa que, como norma general, el cliente tiene 14 días naturales para devolver el producto sin necesidad de justificar el motivo. Este plazo empieza desde que recibe el producto, y como vendedor estás obligado a informar claramente de este derecho. Si no lo haces, el plazo puede ampliarse hasta 12 meses.
Eso sí, hay excepciones. Por ejemplo, no se aplica a productos personalizados, bienes que puedan deteriorarse rápidamente o artículos precintados que no pueden devolverse por razones de higiene si han sido abiertos.
También es importante saber quién asume los gastos de devolución. Si no lo especificas, se entiende que los asume el vendedor (tú).
Protección de datos, ¿cómo trato la información de mis clientes?
Cada vez que alguien compra en tu tienda, te está facilitando datos delicados: nombre, dirección, email, datos de pago… y eso te obliga a cumplir con la normativa de protección de datos.
Muy importante:
- Debes informar al usuario de qué datos recoges, para qué los usas y durante cuánto tiempo los vas a conservar. Esta información la tienes que incluir en tu política de privacidad.
- Solo puedes usar esos datos estrictamente para lo que has indicado. Por ejemplo, no puedes enviar publicidad si el cliente no ha dado su consentimiento.
- Debes garantizar la seguridad de los datos. Esto implica, entre otras cosas, tener una web segura (con protocolo HTTPS) y poner medios para evitar accesos no autorizados.
Política de cookies, ¿obligatoria?
Si tu web utiliza cookies (algo habitual incluso con herramientas básicas como Google Analytics), estás obligado a informar al usuario y obtener su consentimiento antes de instalarlas.
Esto se traduce en ese banner de cookies que aparece al entrar en cualquier web. Pero no vale un aviso sin más: debe permitir al usuario aceptar, rechazar o configurar las cookies. No solo eso, sino que has de implantar una política de cookies que explique qué tipos utilizas y con qué finalidad.
Precios, envíos y reclamaciones de productos online
En la venta online, el precio debe estar siempre de forma clara y completa, con el IVA y cualquier otro impuesto aplicable. También debes indicar, antes de que el cliente compre, si hay gastos adicionales como el envío.
En cuanto a la facturación, estás obligado a emitir factura si el cliente la solicita, y en algunos casos incluso de forma automática, dependiendo del tipo de venta.
Si vendes a consumidores finales dentro de España, normalmente aplicarás el IVA español. Pero si vendes a otros países de la Unión Europea, la cosa puede complicarse, ya que entran en juego normas específicas sobre el IVA en comercio electrónico.
Envíos y entregas: cumplir con los plazos
La ley también lo regula. Si no indicas un plazo concreto, se entiende que debes entregar el producto en un máximo de 30 días. Si no puedes cumplir con el plazo acordado, debes informar al cliente y ofrecerle la posibilidad de cancelar el pedido con devolución del dinero.
El riesgo del envío (por ejemplo, que se pierda o se deteriore) lo asumes tú como vendedor hasta que el cliente recibe el producto, a no ser que el transporte lo haya contratado directamente el cliente.
Garantías y productos defectuosos
Cuando vendes productos online, también existe la garantía legal mínima de tres años para productos nuevos. Es decir, si el producto tiene un defecto de origen, el cliente te puede exigir su reparación, sustitución o, en algunos casos, la devolución del dinero.
Durante los dos primeros años, se presupone que el defecto ya existía cuando se entregó el producto, lo que facilita las reclamaciones del cliente.
Fundamental: diferenciar entre garantía legal y garantía comercial. La primera es obligatoria, mientras que la segunda es opcional y puedes con ella ofrecer condiciones adicionales.
Reclamaciones y atención al cliente
Como vendedor online, tienes la obligación de tener un sistema para que los clientes puedan presentar reclamaciones. Esto incluye facilitar un medio de contacto claro y responder en un plazo razonable. Además, estás obligado a informar sobre la posibilidad de acudir a plataformas de resolución de conflictos online.
Este es un punto importante porque con una buena gestión de reclamaciones evitas problemas legales, además de que mejoras la confianza en tu negocio. El cliente ve en ti alguien que solucionará cualquier eventualidad en la compra
Sanciones por no cumplir la normativa
No cumplir con estas obligaciones puede salir caro.
Las sanciones varían según la infracción, pero pueden ir desde multas considerables (de varios cientos de euros) hasta cantidades mucho más elevadas en casos graves (como el uso indebido de los datos personales)
Montar una tienda online, como puedes ver, es mucho más que ponerse a vender y cumplir con la normativa desde el inicio te evita problemas y transmite confianza a tus clientes.
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