Hay una escena inaugural en “Riviera” que debería proyectarse en bucle en todas las facultades de Derecho del continente. Un yate, fuegos artificiales, champagne caro y un matrimonio que parece tenerlo todo. Minutos después, una explosión brutal y ese marido multimillonario, discreto, de acento indeterminado, pero con ‘solicitors’ ingleses, vuela por los aires. Y la […]