En algún despacho mal iluminado —probablemente decorado con la fe ciega en la tecnología y el café recalentado— un abogado decidió que pensar era opcional. Para eso estaba la Inteligencia Artificial: rápida, obediente y, como se demostraría después, descaradamente imaginativa. El resultado fue un recurso de apelación contra un fallo de la Audiencia Provincial de […]