La Justicia, cuando se abandona a la inercia y al remiendo apresurado, acaba pareciéndose a esos viejos relojes de torre que aún dan la hora, pero siempre con un retraso que nadie osa ya corregir. Con esa conciencia —grave, casi penitencial— se presentó en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España la XIX […]