A principios de los años 2000, Sabino aceptó una promoción de Caja Madrid: si domiciliaba su nómina, le “regalaban” un seguro colectivo de accidentes. No firmó ningún contrato de seguro, no rellenó cuestionarios médicos y tampoco pagó prima alguna. Simplemente recibió un certificado donde se decía que estaba cubierto en caso de fallecimiento o invalidez […]