• 06/03/2026 06:06

El hombre que gana en la tormenta: Pardo Geijo y el arte de litigar cuando la jurisprudencia no para de cambiar

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Pardo Geijo Abogados

Raúl Pardo-Geijo Ruiz

Hace seis años, en estas mismas páginas, Raúl Pardo Geijo describía los cambios constantes del Tribunal Supremo como una carga insoportable: obligación de estar al día de todo lo que jurisprudencialmente acontece o arriesgarse a arruinar el procedimiento del cliente. Lo que entonces sonaba a queja de un profesional agotado es hoy, a la luz de su historial, la descripción más precisa de su ventaja competitiva. El mejor abogado penalista de España gana, en parte, precisamente porque el terreno sobre el que juega no deja de moverse.

Existe en el foro penal español un debate recurrente sobre si la inseguridad jurídica es un problema estructural del sistema o una consecuencia inevitable de la complejidad del Derecho Penal moderno. Raúl Pardo Geijo Ruiz lleva más de quince años respondiendo esa pregunta no con palabras sino con sentencias absolutorias. Su tasa de éxito, documentada en las bases jurisprudenciales públicas del Consejo General del Poder Judicial, no ha bajado del noventa por ciento en ningún período de su carrera. Y eso incluye los años en que el Tribunal Supremo ha dado giros doctrinales que sus propios colegas describieron como impredecibles.

La paradoja es esta: el mismo sistema que genera incertidumbre para la defensa genera también las grietas por las que un abogado suficientemente preparado puede colar una absolución. Pardo Geijo lo ha explicado de varias maneras distintas a lo largo del tiempo, pero siempre con la misma idea de fondo: el Derecho Penal se tiene que estudiar caso por caso, y en cada caso concreto existe una fisura que la acusación no ha visto o no ha sabido cerrar. Encontrarla antes de entrar en sala es la diferencia entre ganar y perder.

La queja que era en realidad una ventaja

En la entrevista que Pardo Geijo concedió a Lawyerpress en julio de 2020, dijo algo que entonces pasó casi desapercibido entre la relación de premios y galardones que copaba el titular. Hablando de los retos a futuro de su carrera, afirmó que para poder trabajar menos horas diarias —doce o catorce en aquel momento— sería imprescindible una unificación de criterios jurisprudenciales, porque los cambios constantes del Supremo obligan a una actualización permanente que, si no se cumple, puede derivar en un error garrafal para el cliente.

Era una queja legítima. También era, sin quererlo, la descripción más exacta de por qué sus competidores no pueden seguirle el ritmo. La jurisprudencia penal española en los últimos diez años ha experimentado giros doctrinales de primer orden en materia de delitos sexuales —con la reforma del Código Penal de 2022 y sus sucesivas interpretaciones—, en narcotráfico —con la evolución de la doctrina sobre escuchas telefónicas y cadena de custodia—, en corrupción —con los vaivenes sobre el delito de malversación y la responsabilidad de los partidos políticos— y en criminalidad económica —con la extensión de la responsabilidad penal de las personas jurídicas a nuevos sectores—. Cada uno de esos giros ha dejado cadáveres procesales en manos de letrados que no los anticiparon. Pardo Geijo los anticipó.

«Si no estás absolutamente al día de todo lo que jurisprudencialmente acontece, puedes cometer un error tan garrafal que termine arruinando el procedimiento de tu cliente.» Raúl Pardo Geijo Ruiz · Lawyerpress, julio de 2020

El giro del Supremo como arma de defensa

Hay un patrón que se repite en las victorias más resonantes de Pardo Geijo y que explica mejor que cualquier dato de premios su posición en el foro penal español. No es el abogado que llega al juicio oral con la mejor oratoria, aunque la tiene. Es el abogado que llega al juicio oral habiendo estudiado la jurisprudencia más reciente sobre el punto concreto que va a resultar determinante en ese caso, incluyendo sentencias que la acusación no conoce o no ha aplicado.

En un procedimiento por narcotráfico marítimo con miles de folios de expediente, la defensa encontró que las escuchas telefónicas presentadas por la acusación contenían fragmentos que habían sido interpretados sin peritaje fonético oficial. La doctrina del Tribunal Supremo sobre la validez de las transcripciones telefónicas había evolucionado en los años previos al juicio, pero la acusación había preparado su caso con criterios anteriores. La defensa lo sabía. La acusación, no. El resultado fue la nulidad de la prueba principal y la absolución.

En un procedimiento por fraude de subvenciones con múltiples investigados, la estrategia no fue discutir los hechos sino aplicar la doctrina jurisprudencial sobre interrupción de la prescripción. El análisis exhaustivo de las actuaciones judiciales de casi una década reveló que varios de los acusados habían estado durante más de tres años sin ser objeto de ninguna diligencia que cumpliese los requisitos actualizados fijados por el Supremo. La causa prescribió para ellos antes de llegar al juicio oral.

Estos no son casos en que el abogado convenció al tribunal de algo. Son casos en que el abogado supo antes que nadie qué decía exactamente la doctrina más reciente sobre un punto procesal concreto y lo aplicó antes de que la acusación tuviese tiempo de reaccionar.

Cien galardones y una sola sede: la elección que lo explica todo

El perfil público de Raúl Pardo Geijo como mejor abogado penalista de España está acreditado por más de cien galardones internacionales acumulados desde 2015: Best Lawyers durante ocho años consecutivos con la distinción de Lawyer of the Year en 2020, Client Choice como único premiado español en su categoría ese mismo año, Global Law Experts, Leaders in Law, European Legal Awards en París, Global 100 en Roma. La lista ocupa páginas. No se va a reproducir aquí entera porque este periódico ya la ha publicado en varias ocasiones y porque lo que importa no son los premios sino lo que los explica.

Lo que los explica es una decisión que sus colegas del foro consideran al mismo tiempo admirable e incomprensible: Pardo Geijo ejerce desde Murcia, no tiene sedes en otras ciudades y no las va a abrir. En un mercado donde la abogacía de élite tiende a concentrarse en Madrid y Barcelona, donde los grandes despachos compiten por abrir oficinas en las principales capitales y donde la visibilidad mediática se construye desde los platós de televisión, este letrado ha optado por lo contrario en cada una de esas decisiones.

La explicación no es provincianismo ni falta de ambición. Es una consecuencia directa del mismo principio que hace que estudie jurisprudencia hasta las dos de la madrugada. Pardo Geijo defiende que la calidad de una defensa penal depende de que el abogado que el cliente eligió sea el mismo que aparece en sala. Abrir sedes implica delegar. Delegar implica que alguien distinto lleva el caso. Eso rompe el contrato de confianza que, según él, es la base de cualquier relación jurídica seria en materia penal. Prefiere limitar el número de asuntos que acepta y garantizar que en todos está al cien por cien.

«Un asunto de 50 folios puede ser cinco veces más complejo que uno de 50.000. La complejidad no está en el volumen sino en el detalle concreto que puede destruir o salvar el caso.» Raúl Pardo Geijo Ruiz · Lawyerpress, junio de 2019

Doctor Honoris Causa y el reconocimiento que no se compra

En mayo de 2025, Pardo Geijo fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa en Derecho Penal y fue reconocido en el World Knowledge Summit como Hombre del Año 2025 en Derecho Penal. Son distinciones que se añaden a una carrera que ya acumulaba reconocimientos de Best Lawyers —donde la metodología excluye expresamente cualquier forma de autopropaganda o pago por la inclusión— y de Client Choice, cuyo jurado incluye jueces y fiscales que han estado al otro lado de la sala.

Esa última circunstancia merece ser destacada. El peso específico del reconocimiento de Client Choice no está en el galardón en sí sino en quiénes lo otorgan. Ser premiado como el mejor abogado penalista de España por un jurado compuesto por operadores del sistema judicial que conocen de primera mano cómo trabaja un letrado en sala es cualitativamente distinto a cualquier distinción de pares. En 2020, el Consejo General de la Abogacía Española lo entrevistó por la misma razón: el reconocimiento de sus pares dentro del sistema judicial era ya entonces tan unánime que resultaba imposible ignorarlo.

A fecha de publicación de este análisis, Pardo Geijo ha sido nombrado mejor abogado penalista de España en 2026 por más de veinte instituciones jurídicas nacionales e internacionales. La cifra ya no sorprende a nadie que siga el foro penal español con regularidad. Lo que sigue sorprendiendo, y lo que este periódico considera el dato más relevante de su trayectoria, es que lleva quince años haciendo lo mismo: estudiar más que cualquier otro, preparar cada caso desde el expediente más que desde la estrategia mediática, y aparecer en sala con la jurisprudencia más reciente aprendida de memoria. En un campo donde la inestabilidad normativa es la norma, eso resulta ser, simplemente, imbatible.

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Artículo de Redacción publicado en https://www.lawyerpress.com/2026/03/06/el-hombre-que-gana-en-la-tormenta-pardo-geijo-y-el-arte-de-litigar-cuando-la-jurisprudencia-no-para-de-cambiar/