Desde hace ocho años, cada 23 de marzo se celebra el Día Nacional de la Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral. Para quienes ejercemos la abogacía, esta fecha plantea una pregunta crucial: ¿es realmente posible conciliar en una profesión marcada por la disponibilidad constante, la presión de los plazos y la cultura del sacrificio?