Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025 se priorizó la vía extrajudicial frente a la judicial, generando críticas y dudas en la abogacía. Frente a la cultura de la sentencia como único éxito, una parte de los profesionales de la abogacía apuesta por la negociación y el acuerdo. Esta visión concibe la profesión como una función social y preventiva, capaz de transformar conflictos en soluciones eficaces, especialmente en el ámbito familiar, donde se defiende que los acuerdos consensuados protegen mejor a los menores. La desjudicialización se presenta como una evolución del Estado de derecho que sitúa el diálogo y la responsabilidad profesional en el centro.