• 18/08/2026 11:43

Natalia Rodríguez, la voz de los cetáceos contra el ruido de los barcos en el Estrecho: «Es bastante perjudicial»

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Mari Navas 

Madrid.- La pasión de Natalia Rodríguez por el océano queda clara antes incluso de que comience a hablar. Basta con pasear la mirada por la habitación desde la que se conecta a la entrevista con EFE Verde para entender que el agua es su medio natural, pero también, una causa por la que luchar.

La embajadora española más joven del Pacto Europeo por el Clima, a sus 17 años ha recogido más de 28.000 firmas y ha llevado hasta el Parlamento Europeo su campaña para proteger a los cetáceos del estrecho de Gibraltar, que es un paso migratorio para estos animales, pero también, uno de los puntos con mayor tráfico de barcos.

10 % del tráfico mundial

Según explica, el Estrecho concentra el 10 % del tráfico mundial de barcos, lo que es «bastante perjudicial» para delfines, orcas, cachalotes y rorcuales que dependen del sonido para orientarse, comunicarse y sobrevivir bajo el agua.

«Es como si fueras a un supermercado, tuvieras todas las luces apagadas y un altavoz muy fuerte. Entonces, tú al final acabas desorientado, acabas así como mareado debido a que se genera una niebla acústica o una niebla de sonido», ejemplifica Rodríguez, quien asegura que, en esta zona, se producen picos que pueden llegar a los 153 decibelios.

Natalia Rodríguez, en una imagen cedida a EFE Verde.

Para luchar contra «algo tan invisible como el ruido» en el mar, la joven propone cuatro medidas concretas, como son bajar a unos 10 o 12 nudos la velocidad a la que van los barcos en las zonas más sensibles, establecer topes legales de ruido máximo permitido para cada barco, monitorizar el mar con micrófonos y modernizar la flota con hélices más silenciosas.

Rodríguez ha llegado incluso al Parlamento Europeo con esta iniciativa, que se apoya en varios estudios científicos que están ya en manos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y de eurodiputados españoles que le dijeron que iban a intentar impulsar un proyecto piloto, pero que iba a ser «muy difícil hacerlo». Por ello, considera que sí que hay interés político en esta medida.

A ellos, los políticos, les pide que cumplan el objetivo de proteger el 30 % de los océanos en 2030 «y que se amplíen las áreas marinas protegidas», ya que «deberían haber muchas más».

Reducir velocidad y variar rutas de navegación, claves para evitar colisiones con cetáceos

 

Una vida unida al mar

El océano, de hecho, atraviesa toda la conversación con Rodríguez, que cuenta que su pasión por el océano viene desde pequeña, después de que con cuatro años viera cachalotes en el Estrecho con sus padres. También hace referencia a la película Dolphin TaleI.

Con 11 años su abuela le regaló un bautismo de buceo y le gustó tanto la experiencia que montó un proyecto de figuras de arcilla para pagarse los cursos. 

Ahora, con 17, cursa un grado medio de cultivos acuícolas en San Fernando (Cádiz) con el objetivo de estudiar posteriormente Biología Marina y tiene un crowdfunding para poder editar su libro ilustrado Sin aletas no hay paraíso, el cual alerta sobre la desaparición de los tiburones.

Una edad que, a veces, ha jugado en contra de sus reivindicaciones: «Por mi edad, la gente cuando iba a cualquier sitio, me tomaban como una niña chica. Me ha pasado en muchos sitios que hasta que no ha pasado un rato y ya han visto que sé sobre el tema, no me echaban cuenta».

Es por ello por lo que decidió postular para ser embajadora del Pacto Europeo por el Clima, gracias a lo que ha conseguido abrir «muchas puertas” y también romper con unas barreras que si sumara unas cuantas décadas más reconoce que no tendría.

Y todo, de nuevo, por defender el mar. «Para mí es un sitio de calma. El sonido de las olas, cuando se están moviendo los cetáceos, los peces… Me encanta», afirma la joven, que también pide protección para los océanos.

«Vivimos en la Tierra, así que si no lo cuidamos nosotros, ¿quién lo va a cuidar? La naturaleza se regenera a sí misma, pero nosotros como seres egoístas básicamente nos lo cargamos y habrá que revertirlo porque es el sitio en el que vivimos», asegura Rodríguez, antes de añadir: «Y aparte, el mar es precioso». EFE Verde

mnc

 


 

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Artículo de Mari Navas publicado en https://efeverde.com/natalia-rodriguez-cetaceos-ruido-barcos-estrecho/