El senado prepara un proyecto de ley proyecto que agrava las sanciones a la comercialización de drogas altamente tóxicas y adictivas
Listo para convertirse en ley quedó el proyecto que endurece las sanciones al tráfico ilícito de sustancias o drogas que, aun en pequeñas cantidades, sean capaces de producir graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud.
La iniciativa tuvo su origen en dos mociones refundidas de senadores y exsenadores, y surgió en el contexto del robo y tráfico de drogas como el fentanilo o «droga zombie» desde recintos hospitalarios o circuitos farmaceúticos.
Pero antes de llegar al texto final, la Sala del Senado tuvo que aprobar dos enmiendas que hizo la Cámara de Diputados a la iniciativa. Incluso, durante la votación surgieron propuestas de llevar el proyecto a una comisión mixta con el objeto de precisar si era el Ministerio del Interior o el de Seguridad Pública el competente en esta materia. Esto, pues la Cámara Baja reemplazó al entonces Ministerio de Interior y Seguridad Pública, por el Ministerio de Seguridad Pública.
A juicio de algunos no correspondía pues el SENDA, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, depende de Interior.
La segunda modificación eliminó el listado explícito de sustancias altamente tóxicas como fentanilo, carfentanilo, ketamina y metanfetamina, dejándolo remitido a un reglamento por estimar que si quedaba en la ley iba a volverla demasiado rígida. No obstante, hubo quienes, como la senadora Pascual, habrían preferido mantener en la legislación el listado explícito de las sustancias a fin de dar una señal más fuerte.
Hubo coincidencia en la importancia de agravar las penas para quienes trafiquen, aunque sea en pequeñas dosis, drogas altamente adictivas y letales como el fentanilo, también conocido como la «droga zombie», argumentando que si no se actúa con celeridad, está situación puede escaparse de las manos.
El senador Castro aseguró que «el fentanilo no es cualquier droga. Bastan apenas 2 miligramos para causar la muerte. Es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina».
Los senadores Carter y Flores recordaron que en Estados Unidos, esta sustancia ha provocado decenas de miles de muertes por sobredosis y que hubo un episodio en Buenos Aires de 125 muertes por medicamentos contaminados con fentanilo.
Agravar las penas es un tema de seguridad nacional y significa un endurecimiento de la respuesta del Estado frente a quienes trafican estas sustancias.
Además, la senadora Provoste planteó que cuando se coloca el foco en la violencia escolar, no se pueden obviar los efectos del consumo de drogas en la violencia escolar. La relación entre las adicciones y la violencia escolar es estrecha y bidireccional: el acoso puede ser un detonante para el consumo de sustancias, mientras que el abuso de estas suele exacerbar conductas agresivas en el entorno educativo. En los jóvenes pueden detectarse dos tipos de conductas: por un lado, las víctimas pueden recurrir a sustancias como el alcohol, tabaco o marihuana para aliviar sentimientos de soledad, miedo o baja autoestima; y por otro, el consumo comienza como un intento de ganar aceptación o pertenencia en grupos sociales específicos para evitar ser blanco de burlas.
