Hubo un tiempo en que mencionar el Estrecho de Ormuz en la política española provocaba sonrisas indulgentes. Sonaba a exotismo geográfico, a preocupación impropia de un país ocupado en consolidar su democracia, contener la inflación y estabilizar sus propias incertidumbres internas. Hoy, una lengua de agua en el Golfo Pérsico —apenas 34 kilómetros en su […]