• 27/02/2026 02:53

Pese a excepciones puntuales, los osos polares afrontan un futuro muy difícil

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El oso polar (Ursus maritimus), cuyo día internacional se celebra hoy, 27 de febrero,  afronta un escenario muy preocupante, marcado por la acelerada pérdida de hielo marino en el Ártico, el deterioro de sus condiciones de alimentación y el descenso de algunas de sus poblaciones, aunque con excepciones puntuales de estabilidad en determinadas regiones.

Diversos estudios publicados entre 2024 y 2025 constatan que la reducción del hielo marino está afectando directamente a la capacidad de los osos polares para cazar focas, su principal fuente de energía. En la bahía de Hudson occidental (Canadá), un modelo bioenergético basado en más de 40 años de datos concluyó que la población se ha reducido casi a la mitad desde mediados de los años noventa, principalmente debido a la disminución del hielo y a las limitadas oportunidades de caza. Los investigadores subrayan que la energía disponible es el factor clave que explica el declive de este depredador ártico.

Otro estudio advirtió en 2024 de que la desaparición de la población de osos polares en el sur de la bahía de Hudson podría ser “inminente” si no se limita el aumento de la temperatura global. El número de días sin hielo ha pasado de 120 a más de 150 en la actualidad, y si supera los 183 días —límite máximo de ayuno que pueden soportar los adultos— su supervivencia y capacidad reproductiva quedarían seriamente comprometidas.

El aumento de temperatura amenaza la supervivencia de los osos polares en la costa noreste del Ártico canadiense

 

Investigaciones publicadas también ese año revelaron que, durante los periodos estivales en tierra firme, 19 de 20 osos analizados perdieron una media de un kilogramo de masa corporal al día. Aunque muestran cierta plasticidad en su comportamiento —desde permanecer inactivos para ahorrar energía hasta recorrer largas distancias a nado o buscar alimento terrestre—, los científicos concluyen que estas estrategias no compensan la falta de acceso a focas y que el riesgo de inanición aumenta, especialmente en jóvenes y hembras con crías.

 

Los osos polares en riesgo de hambruna al alargarse los veranos árticos

En paralelo, en 2024 se registró en Alaska el primer caso documentado en el mundo de un oso polar muerto por gripe aviar (cepa H5N1), lo que añade un nuevo factor de vulnerabilidad sanitaria a la especie, en un contexto de expansión global del virus entre aves y mamíferos.

En 2025, expertos alertaron de que el oso polar sigue perdiendo hábitat y que el Ártico se calienta más rápido que cualquier otra región del planeta. Señalaron que la tendencia de reducción del hielo no invita al optimismo y advirtieron de que, a largo plazo, al menos un tercio de la población podría desaparecer en las próximas décadas si persisten las actuales dinámicas climáticas. Además, más de la mitad de las 19 subpoblaciones reconocidas carecen de datos suficientes para determinar su tendencia, lo que dificulta la planificación de medidas de conservación.

Sin embargo, no todas las poblaciones muestran el mismo comportamiento. El pasado mes de enero se informó de que los osos polares de Svalbard (mar de Barents) mantienen poblaciones estables y han mejorado su condición corporal pese al aumento de días sin hielo. Los investigadores sugieren que la recuperación de presas terrestres como el reno o la morsa, así como posibles cambios en la concentración de focas, podrían estar favoreciendo esta resiliencia local. No obstante, advierten de que nuevas reducciones del hielo podrían afectar negativamente también a esta población.

 

Los osos polares mantienen sus poblaciones estables en la isla noruega de Svalbard a pesar de la pérdida de hielo

 

 

 


 

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Artículo de jfcheca publicado en https://efeverde.com/pese-a-excepciones-puntuales-los-osos-polares-afrontan-un-futuro-muy-dificil/