• 24/02/2026 06:21

Perdonan una deuda de 491.141 euros a un empresario que devino insolvente por el impago de los clientes durante la crisis de 2008

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Ciutat de la Justicia Barcelona

El Juzgado Mercantil número 1 de Barcelona ha perdonado una deuda de 491.141,51 euros a un vecino de Montornès del Vallès cuya insolvencia se originó por el impago de los principales clientes durante la crisis económica de 2008 a la empresa de transporte de la que era administrador y socio, además de avalista. Así, la jueza aplica la Ley de la Segunda Oportunidad al cliente de Bergadà Abogados, boutique legal especializada en Derecho concursal, y, por lo tanto, le exonera del pasivo insatisfecho.

La causa de la insolvencia deriva de los avales que proporcionó para financiar las obligaciones económicas de una empresa en la que era socio y administrador. La mercantil, del sector del transporte de grandes cargas, sufrió una drástica caída de actividad durante la crisis de 2008, especialmente porque sus principales clientes eran empresas constructoras.

Esa situación provocó un efecto dominó, ya que las constructoras y promotoras dejaron de pagar y la empresa de transporte no pudo cumplir con sus obligaciones. “En el momento en el que se produjeron los impagos de los clientes ya hubo retrasos y no se pudo hacer frente a los pagos”, explica el hombre. “Incluso, llegué a hipotecar mi piso y a hacer todo lo que estuvo en mis manos para poder salir adelante, pero fue imposible. También se intentó renegociar la deuda, pero las entidades bancarias no quisieron y hacer frente al pago fue inviable, ya que los intereses fueron aumentando”, añade.

La abogada que ha llevado el caso y socia fundadora de Bergadà Abogados, Marta Bergadà, indica que “la crisis de 2008 no sólo supuso el cierre de incontables negocios, sino que dejó a muchas familias atrapadas en una espiral de responsabilidad personal que no siempre se corresponde con una mala gestión. En muchos casos, como el de este empresario, la insolvencia fue consecuencia directa de causas externas e inevitables”.

La letrada también argumenta que “fue una realidad que afectó a miles de empresarios durante la crisis de 2008. Muchos de ellos avalaron personalmente los créditos de sus propias empresas para mantener la actividad y proteger a sus trabajadores. Cuando el mercado se desplomó y los principales clientes, especialmente del sector de la construcción, dejaron de pagar, esas deudas acabaron persiguiendo a los administradores durante más de una década”.

Por su parte, el hombre argumenta que, desde entonces, atravesó “años muy complicados en los que no podía levantar cabeza. Quería tirar adelante, devolviendo lo que se pudiera y negociar. Lo intenté hacer lo mejor que pude y dentro de mis posibilidades, pero tras varias entrevistas las entidades bancarias no quisieron llegar a un acuerdo”, lamenta.

Asimismo, también sufrió en primera persona el acoso telefónico, “a todas horas del día y también por la noche”, por parte de las empresas de recobro de deudas y las entidades bancarias. Marta Bergadà recuerda que, “en su esfuerzo por recuperar lo adeudado, a veces cruzan la línea legal y ética al emplear tácticas intimidatorias, incluyendo amenazas o la creación de un clima hostil. Estas prácticas no sólo son contraproducentes, sino que también pueden constituir violaciones de los derechos personales del deudor”.

La situación empezó a cambiar a principios de 2024, cuando un conocido le habló de Marta Bergadà y su equipo, y le recomendó que se pusiera en contacto con Bergadà Abogados, ya que había conseguido numerosos casos de éxito relacionados con la Ley de la Segunda Oportunidad. Así pues, se estableció una primera reunión y se aportó la documentación necesaria para estudiar el caso.

La abogada explica que “el caso era complejo, pero quedaba acreditado que se trataba de un deudor de buena fe, requisito indispensable, entre otros, para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad. Además, desde hacía muchos años arrastraba consigo una pesada mochila de deudas, por lo que iniciamos el procedimiento de inmediato”.

La buena noticia se produjo recientemente, cuando la titular del Juzgado Mercantil número 1 de Barcelona perdonaba al hombre una deuda que ascendía a 491.141,51 euros gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad. “El día que me llamaron de Bergadà Abogados para decirme que se me había exonerado del pasivo insatisfecho estaba bajo de moral, ya que acababa de ser operado y tenía otros problemas. Pero esta noticia supuso una subida de alegría, ya que habían sido muchos años de males de cabeza”. Por ello, “estaba en un sinvivir” debido a los embargos, pero “el futuro es ahora diferente”.

Por su parte, Marta Bergadà manifiesta que “decisiones judiciales como esta son esenciales, porque reconocen que el fracaso empresarial no puede condenar de por vida a quien actuó de buena fe. La Ley de la Segunda Oportunidad está precisamente para esto: Para permitir que personas sobreendeudadas, que arrastran deudas por hechos ocurridos hace quince años, puedan recomenzar sin esa mochila económica que les impedía avanzar”.

Además, añade que “este perdón de deuda supone un antes y un después para nuestro cliente, pero también es un mensaje esperanzador para muchos autónomos y empresarios que siguen atrapados por las consecuencias de aquella crisis. La ley funciona, y cuando se utiliza de manera correcta, puede devolver la tranquilidad y la dignidad a quienes han luchado durante años por salir adelante”.

 

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