Madrid.- El Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático ha urgido a la Unión Europea a poner en marcha mecanismos y políticas que permitan adaptar los países miembros a los efectos del cambio climático ante la escalada de sus impactos en la región, entre los que destaca la pérdida de vidas humanas, los daños económicos y el deterioro de ecosistemas.
Organismo independiente establecido en virtud de la Ley Europea del Clima, el Consejo proporciona a la UE conocimientos científicos, experiencia y asesoramiento en materia de calentamiento global, al tiempo que evalúa políticas e identifica acciones y oportunidades para alcanzar con éxito los objetivos climáticos de la Unión.
En su último informe, analiza cómo la UE puede y debe reforzar su enfoque de adaptación al nuevo clima ante unos riesgos cada vez más graves y sistémicos, entre los que menciona inundaciones, como las de Valencia de 2024 y las registradas desde inicios de enero tras un inusual carrusel de borrascas, o los incendios forestales, como los que el pasado verano calcinaron el 3 % de la península ibérica.
La falta de avances en mitigación obliga a una mayor adaptación
El documento destaca que las temperaturas medias mundiales están aproximadamente 1,4 °C por encima de los niveles preindustriales, y que los insuficientes avances mundiales en materia de mitigación (reducción de emisiones) hacen cada vez más probable que el calentamiento supere el límite de 1,5 grados a finales de siglo, señalado por la ciencia como punto de no retorno.
Europa se está calentando dos veces más rápido que la media mundial y el aumento de las temperaturas provoca amenazas climáticas más frecuentes y graves, y cuyos efectos se dejan sentir en todas las regiones de Europa vía olas de calor, sequías, incendios forestales, inundaciones, subida del nivel del mar o erosión costera.
Sólo en el verano 2025, el calor extremo se cobró unas 24.000 vidas, ha señalado el presidente del Consejo, Ottmar Edenhofer, durante la presentación del informe, en la que ha defendido que la adaptación es pieza clave en la gestión de unos riesgos que ya cuestan unos 45.000 millones de euros al año por daños en infraestructuras y otros activos.
«Estos impactos crecientes ponen de relieve que reforzar la adaptación no es opcional, sino esencial para proteger vidas, medios de subsistencia y los cimientos económicos de Europa», ha aseverado el experto, que apuntado que, hasta ahora, la respuesta en adaptación de la UE es «insuficiente, fragmentada y reactiva», por lo que muchas veces llega cuando ya es demasiado tarde.
La competitividad de Europa, en juego
Los esfuerzos de adaptación actuales son insuficientes, lo que, unido a que los impactos serán cada vez mayores podría debilitar cada vez más la competitividad de Europa, ejercer presión sobre los presupuestos públicos y aumentar los riesgos para la seguridad.
Sin una adaptación adecuada, añade el documento, los efectos irán aumentando y erosionando los cimientos económicos y sociales de Europa y, con ello, la capacidad de la UE para cumplir con sus prioridades estratégicas.
Con el objetivo de apoyar un enfoque de la UE más eficaz, justo y sistémico en materia de adaptación, el Consejo Consultivo presenta cinco recomendaciones para orientar los procesos políticos en curso de la UE. En ellas se insta a la UE a:
1. Establecer la obligatoriedad y armonizar las evaluaciones de los riesgos climáticos en el conjunto de las políticas de la UE y los Estados miembros, utilizando escenarios climáticos y estándares metodológicos comunes.
2. Adoptar un marco de referencia común para la planificación de la adaptación, preparándose para los riesgos climáticos de manera coherente con una trayectoria de calentamiento global de entre 2,8 y 3,3 °C para 2100, lo cual se traduce en niveles más altos de calentamiento en Europa que actualmente es alrededor de 1 °C más caliente que la media mundial. Esto debería ir acompañado del uso sistemático de escenarios más adversos para las pruebas de resistencia.
3. Establecer una visión clara para una UE resiliente al clima de aquí a 2050 y más allá, respaldada por estrategias sectoriales y objetivos de adaptación medibles.
4. Incorporar la resiliencia climática justa y equitativa desde el diseño en todas las políticas, programas e inversiones de la UE, sustentada por un sistema de seguimiento, evaluación y aprendizaje.
5. Movilizar la inversión pública y privada en adaptación, y establecer un enfoque más coherente para gestionar los crecientes costes de los efectos del clima a través del presupuesto de la UE, la gobernanza económica y los mecanismos de riesgo compartido.
No sustituye a la mitigación
No obstante, insisten lo expertos, el refuerzo en adaptación no debe frenar el impulso a la mitigación, porque es esencial reducir las emisiones de forma profunda y sostenida, al tiempo que se aumentan las absorciones de carbono, para estabilizar y, en última instancia, reducir las temperaturas globales y prevenir los impactos más graves e irreversibles.
Incluso en las trayectorias de mitigación más optimistas, las amenazas se intensificarán en las próximas décadas. Por lo tanto, Europa debe actuar en ambos frentes a la vez: reducir las emisiones para limitar los riesgos futuros y reforzar la adaptación para minimizar los impactos del cambio climático, añaden los expertos.
A la hora de afrontar el cambio climático, existen dos grandes líneas de actuación: mitigación, centrada en reducir las emisiones de efecto invernadero, sobre todo las procedentes de los combustibles fósiles (señalados como los máximos responsables del calentamiento global); y adaptación, preparar a las poblaciones para los efectos que ya están aquí y que se prevé que irán a más debido a que la temperatura seguirá subiendo en las próximas décadas. EFEverde
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