Madrid.- El municipio gaditano de Grazalema es, desde ayer, un pueblo fantasma al que se desplaza personal experto para desarrollar trabajos de hidrogeología y análisis de riesgos, mientras los vecinos permanecen desalojados por un acuífero que está sobrepasado debido a la cantidad de agua que ha caído en los últimos días.
El alcalde del municipio, Carlos García, ha explicado en las últimas horas que la medida de desalojar el pueblo se había tomado tras la observación de la situación geológica del municipio, donde han colmatado los acuíferos subterráneos por las lluvias.
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Según datos de la Aemet, en Grazalema han caído casi 900 litros por metro cuadrado desde que comenzó febrero y con un récord el pasado miércoles, en el que se se llegó a los 581,5 litros por metro cuadrado. Esto se une a que enero también fue un mes con muchas precipitaciones, algo a lo que, por otro lado, están acostumbrados en el municipio.
Un acuífero kárstico
Un acuífero es una formación geológica que, debido a su porosidad, tiene la capacidad de acumular agua, generalmente de precipitaciones, y transmitirla, según ha explicado a EFEverde el catedrático de hidrogeología de la Universidad de Málaga (UMA), Iñaki Vadillo Pérez.
En el caso concreto de Grazalema, se trata de un acuífero kárstico, con conductos y grandes oquedades.
«En este tipo de acuíferos, la velocidad de entrada de agua y la de drenaje es muy superior», debido a que los diámetros de los conductos es mayor, por lo que se infiltran y se descargan rápido.
Sobrepasado
Sin embargo, las lluvias extremas, no solo de los últimos días, sino también de enero, han provocado que el volumen de agua que hay almacenado en el acuífero haya crecido tanto que su salida natural, a través de manantiales, sea insuficiente y haya tenido que buscar nuevos vías de drenaje.
«Esa presión ejercida por el agua en el interior del macizo, provoca roturas, provoca movimiento y puede provocar inestabilidad del terreno y de cualquier obra del hombre que esté instalada encima de sus acuíferos. Ese es el motivo por el que se ha evacuado Grazalema», ha explicado el experto.
De hecho, Vadillo asegura que, más que colmatarse, lo que ha ocurrido en Grazalema ha sido un llenado súbito y de una cantidad extrema de agua que los drenajes naturales «se han visto sobrepasados».
En palabras del profesor del Área de Arquitectura y experto en sismología de la Universidad Europea de Canarias, Fernando Martínez, el «suelo está saturado», lo que puede provocar «un fallo de estabilidad» y originar que se produzca «un vuelco del terreno y, en este caso, falle la estabilidad de los taludes».
Posibilidad de derrumbes
Aunque el catedrático de la UMA explica que este tipo de acuíferos son de rocas consolidadas, ante este tipo de eventos donde la presión del agua es tan grande, «puede haber algún tipo de derrumbe interno de las cavidades», lo que se podría considerar colapsos kársticos «y algún tipo de desplazamiento gravitacional del terreno».
«Los desplazamientos internos son muchísimo más difíciles que se produzcan [que los externos], pero no se pueden descartar porque en otras zonas del planeta donde existen este tipo de materiales» se han producido este tipo de colapsos.
Precisamente el CSIC ha desplazado este viernes a personal experto a las zonas afectadas de Andalucía para prestar asesoramiento científico-técnico ante las lluvias provocadas por la borrasca en la zona de Grazalema (Cádiz) y otras zonas de la comunidad autónoma.
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Un lugar acostumbrado a la lluvia
Según ha explicado la Aemet en su cuenta de X, la sierra de Grazalema destaca por ser un lugar «muy lluvioso» si se compara con su entorno. De hecho, la estación del municipio tiene una media de 1.900 litros por metro cuadrado, según la serie histórica comprendida entre 1991 y 2015.
El pueblo se encuentra a 900 metros sobre el nivel del mar, en una zona donde los vientos del oeste inciden cerca de la cima. La canalización de los vientos húmedos del Atlántico por el corredor del Boyar hace que se aceleren, asciendan forzadamente y enfríen el aire. Esto «facilita la condensación en nubes y que haya un realce de precipitación a barlovento».
«En resumen, el flujo, templado y húmedo, al remontar por la ladera de barlovento consigue activar procesos microfísicos de crecimiento de gotitas de lluvia en un entorno cálido, mediante coalescencia (unión de gotas)», lo que provoca «lluvias cálidas muy eficientes en Grazalema», según la Aemet. EFEverde
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