Madrid.- Son los recursos naturales del futuro y Europa corre el riesgo de quedarse sin ellos. La Unión Europea (UE) tiene problemas para garantizar el suministro de las materias primas que necesita para lograr sus objetivos energéticos y climáticos y que consiga hacerlo de aquí a 2030 «se antoja inalcanzable» para el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE).
El organismo, que se encarga de auditar a la UE y tiene su sede en Luxemburgo, ha publicado este lunes un informe especial en el que concluye que la política comunitaria «no es contundente» y no garantiza las materias primas necesarias para las energías renovables, por lo que pide actuar para cambiarlo.
«En una época de crecientes tensiones geopolíticas, la UE debe mejorar su estrategia. Debe hacer que las asociaciones estratégicas den resultados, liberar el potencial de la reutilización y el reciclaje y garantizar que los proyectos estratégicos abastezcan a la industria de la UE y no a nuestros competidores. Son tiempos difíciles. Las decisiones deben ser rápidas. Y su aplicación, aún más rápida», ha afirmado la miembro del TCE Keit Pentus-Rosimannus.
Dependencia de terceros países
Según recuerdan los auditores, la UE se ha comprometido a reducir a cero las emisiones netas de aquí a 2050 y a producir al menos el 42,5 % de su energía a partir de fuentes renovables de aquí a 2030, pero las tecnologías para conseguirlo requieren 26 materias primas fundamentales -como litio, níquel, cobalto, cobre y tierras raras-, que, en la actualidad, dependen de terceros países.
«Por ejemplo, China proporciona el 97 % del magnesio de la UE (utilizado en electrolizadores generadores de hidrógeno) y Turquía proporciona el 99 % del boro de la UE (utilizado en paneles solares). Esto plantea un reto para la autonomía estratégica de la UE y pone de manifiesto la necesidad de aumentar la producción nacional y de utilizar los recursos de manera más eficiente», señala el informe.

Para acabar con esta dinámica, la UE adoptó en 2024 el Reglamento de Materias Primas Fundamentales, que recoge objetivos como diversificar las importancias de cada materia prima estratégica, aumentar la capacidad de producción interna para extraer como mínimo un 10 % y reciclar, al menos, un 25 %.
«Para hacer más seguro el suministro, la UE puede hacer tres cosas: diversificar las importaciones; aumentar la producción interna; y
reutilizar, reciclar y sustituir estos materiales. Lo que hemos descubierto es que en los tres frentes las cosas son difíciles», ha afirmado Pentus-Rosimannus.
Los auditores han constatado que estos propósitos están lejos de cumplirse, además de considerar que sus objetivos «carecen de justificación», no son vinculantes y los datos subyacentes «no son rigurosos».
«Los esfuerzos por diversificar las importaciones aún no han producido resultados tangibles, y los cuellos de botella obstruyen el proceso de la producción nacional y el reciclado», recoge el informe, en el que se expone también que es probable que muchos de los proyectos estratégicos apoyados por la UE no obtengan resultados satisfactorios a tiempo.
Diversificar las importaciones
En este contexto, el TCE ha realizado cinco grandes recomendaciones a la Comisión Europea (CE), como que refuerce los fundamentos de la política de materias primas, con una metodología clara y un seguimiento de la financiación.
También pide garantizar que los esfuerzos por diversificar las importaciones den lugar a un suministro más seguro de materias primas fundamentales, después de constatar que los trabajos de Bruselas en este ámbito «aún no han logrado resultados tangibles».
Según los auditores, los cuellos de botella financieros, jurídicos y administrativos dificultan el proceso de producción nacional, por lo que han recomendado a Bruselas que los aborde.
Perspectivas desalentadoras en el reciclaje
Otro de los puntos en los que se detienen es en la gestión sostenida de los recursos. El Reglamento prevé que al menos el 25 % de las materias primas estratégicas de la UE procedan de fuentes recicladas de aquí a 2030. Pero para el TCE, «las perspectivas son desalentadoras» ya que, actualmente, 7 de las 26 materias primas necesarias para la transición energética tienen tasas de recicladas de entre el 1 y el 5 % y otras diez ni se reciclan.
Por ello, el organismo ha recomendado a Bruselas que se ponga las pilas en este ámbito, con medidas como la introducción de objetivos vinculantes de reciclado o mejorar la viabilidad comercial de estas operaciones.
Por último, el TCE considera que muchos proyectos estratégicos de la UE tendrán dificultades para garantizar el suministro de aquí a 2030, ya que las actividades de exploración están «poco desarrolladas» y aunque se encuentren nuevos yacimientos «pueden transcurrir hasta 20 años para que un proyecto minero esté operativo».
En este caso, los auditores consideran que Bruselas se debería plantear subvencionar a más materias primas que sean pertinentes para la transición energética, dando prioridad a los proyectos que impliquen acuerdos de compra con clientes radicados en la UE y permitiendo la selección a aquellos que tienen un plazo más largo.
«Existe el riesgo de que los esfuerzos de la UE caigan en un círculo vicioso, ya que la falta de suministro frena el desarrollo de los proyectos de procesamiento, lo que a su vez reduce el impulso para garantizar el suministro», recoge el informe. EFEverde
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