El tiempo, ese juez implacable que no entiende de retórica política ni de promesas electorales, finalmente ha dictado sentencia a favor de la prudencia financiera. Quienes leyeron mi columna en Confilegal hace menos de un año, cuando el oro apenas acariciaba la cota de los 3.000 dólares por onza y el escepticismo aún dominaba los […]