• 27/01/2026 17:45

Cómo desmontar bulos y combatir la desinformación medioambiental

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Julen Suescun

Madrid, 27 ene (EFEVerde) -. Hablar de cambio climático ya no es solo abordar las temperaturas récord, el deshielo o los fenómenos extremos. También es hablar de desinformación. Bulos que se repiten, se reciclan y se adaptan a los tiempos, y que terminan calando en redes sociales, tertulias y conversaciones cotidianas. A todo esto se refirió Diego Ferraz (@ecodiuku) en el evento ‘Break The Fake’, celebrado en el Congreso de los Diputados, organizado por el Partido Verde y la Juventud Verde, poniendo el foco en cómo nacen los bulos ambientales, quién los impulsa y por qué funcionan tan bien.

En el evento formaron parte también Zinthia Palomino (@afrofeminas) desmontando bulos sobre racismo, Yago Álvarez (@economiacabreada) sobre economía, Adriana Hest (@adriana_hest) sobre violencia de género, Javier Gil (@gil_javiergil) sobre la vivienda y Tesh Sidi (@teshsidi) sobre soberanía digital, en un debate sobre cómo combatir la desinformación sobre estos temas en redes sociales.

Pero, ¿cómo se desmonta un bulo sobre el medio ambiente?

Del clima a los riesgos globales

En foros como Davos ya no se habla del cambio climático como algo aislado. los informes de riesgos globales lo sitúan en el centro de muchos conflictos actuales: crisis energéticas, guerras por los recursos, inestabilidad económica, fenómenos extremos o tensiones geopolíticas.

Según Ferraz, el mensaje es claro: la crisis es un problema ambiental, pero también social, económico y político. Y la desinformación actúa como un acelerador de todos esos riesgos.

Los bulos de siempre

Hay frases populares relacionadas con el medio ambiente que mucha gente escucha, ya sea por parte de un familiar, amigos, políticos u otras personas que en realidad son bulos. 

Por ejemplo: “El clima siempre ha cambiado”, o “El CO₂ no es malo, es comida para las plantas”, o otras como “En verano siempre ha hecho este calor”.  Son argumentos que llevan décadas circulando. 

Ferraz recordó que la climatología moderna, desarrollada especialmente desde los años 60 y 70, permite reconstruir el clima pasado y comparar. Y lo que muestran los datos es que el calentamiento actual no es natural ni comparable a ciclos anteriores. 

Lo mismo ocurre con el Sol: es la fuente de energía del planeta, sí, pero no explica el aumento acelerado de temperaturas registrado en las últimas décadas. Ese relato forma parte del negacionismo clásico, el más burdo, pero no el único.

Nuevos negacionismos

Con el tiempo, el discurso ha mutado y se ha transformado. Ya no siempre se niega la existencia del cambio climático. A veces se acepta, pero se acaba atacando todo lo demás.

Aquí entran conceptos como:

  • Desprestigio institucional: ataques a organismos científicos como AEMET en España o la NOAA en Estados Unidos, con el objetivo de sembrar desconfianza hacia la ciencia.
  • Conspiracionismo climático: desde la Agenda 2030 como plan de control social hasta las ciudades de 15 minutos, la manipulación del clima o DANAs “provocadas”.
  • Colapsismo: se reconoce la crisis climática, pero se niega que existan soluciones reales.
  • Retardismo: se acepta el origen humano del cambio climático, pero se desacreditan las soluciones, especialmente las energías renovables, los cambios en la dieta o la transición energética.

Este último es especialmente peligroso porque retrasa la acción climática mientras parece un discurso moderado y racional.

¿De dónde salen estos discursos?

Los bulos no aparecen porque sí. Tampoco son solo fruto de la ignorancia.

El negacionismo climático clásico, según Ferraz, tiene raíces claras: grandes petroleras como Shell, Exxon o Total ya conocían desde los años 70 el impacto de los combustibles fósiles y aún así optaron por ocultarlo.

Hoy, los discursos más sofisticados están impulsados por lobbies bien financiados, ‘think tanks’ y grupos ideológicos que buscan frenar la transición ecológica. No es casual que muchas campañas de desinformación se centren en generar miedo o desconfianza hacia las renovables.

Ferraz puso como ejemplo Estados Unidos, donde durante la etapa de Trump se recortaron fondos, se cerraron departamentos, se borró información climática de webs oficiales y se presionó a investigadores. Mientras se hablaba de “censura”, la censura real recaía sobre la ciencia.

Por qué los bulos se viralizan tan fácil

Un bulo no es solo una mentira. Es una mentira diseñada para circular. Suelen tener varias características:

  • Apelan a emociones fuertes como el miedo, la ira o la rabia.
  • Plantean un “nosotros contra ellos”, es decir dividen a las personas en grupos.
  • Se basan en anécdotas personales (“en mi pueblo no hizo tanto calor”) o en el famoso ‘cherry-picking’: estudios sacados de contexto.
  • Usan titulares antiguos, datos aislados o referencias sin rigor científico.

Las redes sociales hacen el resto. Sus algoritmos priorizan el contenido que genera interacción. El botón de compartir tiene un poder enorme.

¿Cómo combatir la desinformación climática?

Ferraz cerró su intervención con algunos consejos básicos, pero clave para desmontar este tipo de desinformaciones:

  • Seguir fuentes oficiales y contrastarlas: no quedarse con una sola voz, sino comparar organismos científicos y técnicos fiables.
  • Distinguir entre “gurús” y fuentes reales: no siempre merece la pena debatir con perfiles anónimos; es más útil ir al origen del bulo.
  • Desconfiar de los mensajes que buscan provocar emoción inmediata: si algo te enfada o asusta antes de informarte, probablemente sea desinformación.
  • Apostar por el prebunking: la prevención es fundamental: explicar cómo funcionan los bulos antes de que se viralicen. Una vez circulan, desmontarlos es mucho más difícil.

Combatir los bulos ambientales no va solo de corregir datos. Va de proteger la capacidad colectiva de entender la realidad y de tomar decisiones informadas. En un contexto de crisis climática, la desinformación es una herramienta que retrasa soluciones y beneficia a quienes no quieren cambios. Aprender a detectarla es, también, una forma de acción climática.

js/fch

 

 

 


 

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Artículo de Julen Suescun publicado en https://efeverde.com/como-desmontar-bulos-y-combatir-la-desinformacion-medioambiental/