• 20/01/2026 16:54

El precio de los alimentos y cómo incorporar el coste ambiental de nuestra dieta para reducir su impacto

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Lo que comemos no sólo repercute en nuestra salud, también lo hace en el clima y en el medio ambiente por las emisiones asociadas a la producción de alimentos, el agua y el suelo que consume o la destrucción de biodiversidad que provoca. Para desincentivar el consumo de los más dañinos, como la carne, expertos proponen gravarlo con el IVA general (21 %, en España).

Según un estudio del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) publicado en Nature Food, que analiza la huella ecológica de la dieta y las opciones políticas para contrarrestarla mediante señales de precios, el 23 % de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas directa e indirectamente por los hogares de la UE provienen de los alimentos que consumen.

En lo que respecta a la llegada de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo al medio ambiente, el consumo de agua y suelo y las amenazas a la biodiversidad, la proporción de la dieta en los impactos generales alcanza entre el 56 y  el 71 %.

Eliminar IVA reducido: 26 euros/hogar

Según los investigadores, incorporar todos estos costes a los precios de todos los alimentos sería muy complicado, mientras que aplicar el impuesto sobre el valor añadido (IVA) completo sobre la carne puede reducir rápidamente el impacto ambiental de la dieta entre un 3 y un 6 %, según la categoría, con un coste anual adicional de 26 euros por hogar de media.

En su estudio, los expertos se basan en encuestas representativas sobre el gasto de los hogares en los 27 Estados miembro y en un modelo que mapea las cadenas de valor en las que se producen los productos adquiridos por los hogares y cuantifica su impacto en el clima y los ecosistemas.

Mediante el análisis empírico de los patrones de consumo, también se pueden elaborar hipótesis para la formulación de políticas que pueden permitir al Estado intervenir en la economía de mercado para internalizar los impactos ambientales en los precios de los productos e incentivar así su reducción.

Para Charlotte Plinke, investigadora del PIK y autora del estudio, desde una perspectiva económica, se deberían sumar al precio los costes ambientales relacionados con el producto durante su producción.

Implementar un sistema para la enorme variedad de alimentos es muy complejo y, por tanto, poco práctico, al menos a corto plazo. Por eso, inicialmente examinamos una opción sencilla y que actualmente se encuentra bajo consideración política: eliminar las reducciones de impuestos sobre los productos cárnicos.

El daño ambiental se reduciría entre el 3,5 y el 5,7 % 

Los alimentos comprados en tiendas suelen estar sujetos a un tipo reducido, por ejemplo, del 7 % en lugar del 19 % en Alemania. En España, el tipo reducido es del 10 % y el superreducido del 4 %, mientras el general asciende al 21 %.

En 2023, 22 de los 27 Estados miembros de la UE aplicaron un tipo impositivo reducido a la compra de carne, cuyo consumo representa una proporción considerable de la huella ambiental de los alimentos, por ejemplo, el 28 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Teniendo en cuenta las reacciones de ajuste de los hogares, evaluadas empíricamente, y aplicando la carne al tipo impositivo estándar del IVA, el cálculo del modelo muestra que el daño ambiental causado por el consumo de alimentos se reduciría entre el 3,5 y el 5,7 %, según la categoría del daño.

El gasto medio anual en alimentos por hogar de la UE aumentaría en 109 euros. Esto se compensaría con unos ingresos fiscales adicionales de 83 euros por familia, que, en principio, podrían destinarse a financiar la compensación social, por ejemplo, mediante un pago per cápita. Por lo tanto, los costes netos anuales ascenderían a tan solo 26 euros por hogar, concluyen los expertos.

Segundo paso: impuestos ambientales diferenciados 

En un segundo paso, el equipo de investigación calcula un escenario en el que el Estado establece una señal de precio económicamente consistente, es decir, un impuesto ambiental diferenciado sobre los alimentos, basado en las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a cada producto.

El cálculo del modelo muestra que un recargo general al precio de aproximadamente 52 euros por tonelada de CO₂ equivalente ayudaría a evitar la misma cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos que la eliminación de la reducción del IVA sobre la carne.

A modo de comparación, el precio del carbono para combustibles y calefacción en Alemania, que se integrará en un sistema de precios a nivel de la UE en 2028, es actualmente de 55 euros por tonelada de CO₂ equivalente.

«Una señal de precios tan integral reduciría los demás impactos ambientales, más allá de los gases de efecto invernadero, incluso un poco más que la señal selectiva del IVA para la carne”, explica Michael Sureth, investigador del PIK y autor del estudio.

La señal de precios integral podría mejorarse con el tiempo de tal manera que la política aborde plenamente los problemas, como la crisis climática y de la biodiversidad, ha puntado el experto.

Naturalmente, ha aseverado, todo esto debe ir acompañado de una compensación social proporcionalmente sólida mediante el reembolso de los ingresos. El coste neto de un impuesto ambiental diferenciado sobre los alimentos se reduciría entonces a 12 euros por hogar al año.  EFEverde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/el-precio-de-los-alimentos-y-como-incorporar-el-coste-ambiental-de-nuestra-dieta-para-reducir-su-impacto/