La gestión de las emociones como nuevo escenario del turismo
Es cierto que existe una tendencia muy relevante en el turismo por usar cada vez más la tecnología, y especialmente la IA en una mayoría de procesos sobre todo que conlleven repeticiones, porque mejora la eficiencia, pero a la vez genera muchas dudas y controversias, porque una cosa es la tecnología necesaria y positiva y otra es la que no aporta una mayor calidad de la experiencia turística, como puede ser el patrimonio natural, cultural o social.
Sería muy importante recordar que la esencia de viajar se basa en percibir y conseguir emociones derivadas de las experiencias que conlleva descubrir algo nuevo o que antes no se había percibido de la misma forma y que no necesariamente deba referirse a momentos espectaculares o sitios inéditos, que también, pero es que a veces la sensación de bienestar puede ser muy, pero muy básica: tumbarse al sol, cuando en casa hace mucho frio o lluvia, una comida y bebida que te genere un gran placer, un espectáculo de cualquier índole, unos paisajes que te hagan soñar o percibir un bienestar, o conocer gente que te dé alegría y positividad.
El turismo como refugio emocional en un mundo hiperestimulado
Esto es lo que podría llamarse construir un turismo con turistas que son personas 8.0, es decir basado en la realidad donde el escenario es la gestión de las emociones, basadas en las motivaciones y expectativas de cada viajero.
El día a día para muchas personas que son actuales o potenciales turistas y que por tanto son importantes para el sector es a veces tan estimulante que provoca la necesidad de lo contrario. Hace poco leí a mi amigo @Alex Cesini (Che), hablar sobre la “anhedonia”, que reconozco no sabía que era, pero resumidamente es “incapacidad para sentir placer”. (los estímulos que recibía una persona en el siglo XIX, hoy, la recibimos en un sólo día).
Lo que parece algo extraño, resulta que es mucho más normal de lo que se piensa. La anhedonia es la incapacidad o disminución marcada para sentir placer en actividades que antes resultaban agradables, como comer, escuchar música, socializar o tener relaciones íntimas.
Sin entrar en más detalles existe la anhedonia social: pérdida de interés o placer en las relaciones y la anhedonia física: disminución del placer sensorial (comida, tacto, sexo).
Esto implica o se traduce que el turismo debe de insistir más en crear emociones benignas o placenteras y que las experiencias turísticas no son como muchas veces se mencionan en la publicidad de productos, que lo que tratan es vender lo mismo de siempre, pero con el prefijo de experiencia.
Las experiencias turísticas no son como muchas veces se mencionan en la publicidad de productos
Entonces retomando el titulo de este artículo sobre quiénes son los turistas 8.0, pues serían aquellos que necesitan emocionarse en un viaje, que el resultado final de ese viaje en singular o en plural, sea sentirse mejor y que a la vez lo incorpore en su memoria placentera, de tal forma que cuando necesite mejorar su día a día, pueda recordarlo y sentirse mejor y que a la vez se convierta en un consumidor cautivo bien del destino o de la experiencia vivida.
Naturaleza, cultura, sociabilidad o el mero y básico disfrute son clave para combatir la anhedonia y tener éxito en la gestión turística ya sea del destino o de la empresa.
Los humanos tenemos la ventaja (turísticamente hablando) de poder sentir.
Como resumen final metafórico, copio la frase de Confucio: «En todo hay belleza, pero no todos la ven».
Arturo Crosby es editor de Natour.
Foto cedida por Arturo Crosby para su bitácora, turismo y desarrollo sostenible en EFEverde.
La entrada ¿Qué son los turistas 8.0? ¿La nueva tendencia que arranca en el 2026? Por Arturo Crosby se publicó primero en EFEverde.
